Tipos de semillas para el huerto

Si queremos cultivar en el huerto nuestras propias plantas, tendremos que empezar por elegir las semillas de huerto de las distintas hortalizas o verduras que vamos a sembrar.

Ahora bien, no todas las semillas de huerto son iguales. Las semillas de huerto que producirán la planta pueden ser ecológicas, híbridas, tradicionales o transgénicas.

Seleccionar el tipo de semillas para sembrar en el huerto determinará de forma sustancial el proceso de cultivo y, sobre todo, la calidad y el sabor nuestra cosecha.

A grandes rasgos, podemos decir que, en la actualidad, las semillas hortícolas se pueden dividir en tres grandes grupos:

Semillas para huerto ecológicas: también llamadas semillas orgánicas o semillas biológicas.

Semillas de huerto industriales: Son semillas transgénicas o tratadas sintéticamente.

Semillas híbridas: pueden ser naturales o por intervención humana.


Las semillas de huerto ecológicas

Las semillas ecológicas que podemos sembrar en nuestro huerto son semillas originales, cultivadas de forma tradicional y seleccionadas siempre de las mejores plantas madre.

Antaño, los campesinos y agricultores guardaban las semillas de algunas de sus mejores plantas, que sería la simiente para sembrar el próximo año.

Aunque con la intervención humana, esta selección natural de las mejores semillas cada vez producirían plantas más adaptadas, más sanas y resistentes y, sobre todo se cuidaba mucho el sabor obtenido.

Eran tiempos en que cultivos se cosechaban en su punto óptimo de maduración y pasaban rápidamente del huerto a la mesa.

Existía una competencia sana por ver quién cultivaba el mejor tomate, el más sabroso, el más gordo. Cuantas veces habremos oído decir “como los tomates de mi pueblo, no hay ninguno”.

Se guardaban las semillas de la mata que había producido el tomate más delicioso, más aromático o más gordo y, de esta forma, se han conseguido variedades de tomate tradicional que son una maravilla para el gusto y el olfato.

El ejemplo del tomate, vale para melones, sandías, pimientos y para cualquier otro cultivo.

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Ventajas de las semillas ecológicas para huerto

Las semillas ecológicas para el huerto no permiten disfrutar de estas variedades tradicionales, gracias al empeño de muchas empresas y entidades que se han preocupado, afortunadamente, de conservar la semilla en su forma ecológica.

La demanda de productos ecológicos está creciendo cada día más y también hay que agradece a algunos cultivadores que se hayan inclinado por la agricultura ecológica.

Tal es la demanda del producto ecológico que, muchas empresas proveedoras de semillas de reconocidas marcas, vienen incluyendo cada día más variedades de semillas ecológicas en su catálogo.

Con las semillas ecológicas podemos disfrutar de muchísimas variedades de plantas tradicionales, no sólo de España, sino de cualquier parte del mundo.

Por ejemplo, la empresa francés La Ferme Sainte Marthe, que mantiene y provee exclusivamente semillas biológicas, incluye en su catálogo infinidad de hortícolas de diferentes partes del mundo, todas seleccionadas por su calidad y sabor.

Las semillas ecológicas producirán frutos más saludables y más sabrosos, porque mantiene el sabor y las propiedades originales del cultivo tradicional.

Otra gran ventaja de la semilla ecológica es que son reproducibles, las semillas obtenidas de la planta se podrán guardar y volver a sembrar con idéntico resultado. Esto no ocurre con las semillas híbridas y transgénica.

Para que una semilla sea ecológica, debe contar con la correspondiente certificación y sello que lo certifique, bien para agricultura ecológica o para agricultura biológica.

Con esta certificación, tenemos la seguridad de que, no sólo las semillas, sino también el cultivo de las plantas madres, han sido producidos de forma ecológica, sin ningún tipo de químico o modificación antinatural.

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Semillas para el huerto transgénicas o modificadas

La agricultura industrial siempre ha buscado el máximo de producción y rendimiento en los cultivos.

Para conseguir este objetivo, desde hace varias décadas se ha hecho uso de la ingeniería genética, modificando genéticamente los cultivos a fin de obtener cosechas más abundantes en el menor espacio y tiempo posible.

De esta forma se han modificado los cultivos genéticamente para obtener más producción, para mejorar su aspecto en el mercado, para que el cultivo necesite menos agua, para hacerlo resistente a determinadas enfermedades, etc.

Una de las principales preocupaciones de la industria agroalimentaria es el tiempo de conservación postcosecha. El producto debe conservarse bien desde que se recolecta hasta que llega al consumidor.

Así se han modificado muchos cultivos y es el motivo por el que, por ejemplo, encontremos en el supermercado tomates de aspecto estupendo, pero de piel muy dura y escaso sabor a tomate.

Porque toda esta manipulación artificial se hace en beneficio de la producción pero, generalmente, en perjuicio del sabor y calidad del producto.

Siguiendo con el ejemplo del tomate, un tomate tradicional ecológico, recogido en su punto de maduración en la huerta, difícilmente aguantará el tiempo y el trasiego que soporta un tomate industrial hasta llegar al consumidor.

Por otra parte, las semillas industriales modificadas no son reproducibles idénticamente, por lo que al volver a sembrar estas semillas no obtendremos un cultivo idéntico a la planta madre.


Las semillas de huerto híbridas

Las semillas híbridas proceden del cruce de dos variedades diferentes que suele dar como resultado una nueva variedad, se supone que mejor.

La hibridación de plantas no tiene porque ser algo necesariamente malo, muchas variedades hortícolas tradicionales y que ahora son ecológicas se han obtenido mediante este proceso de hibridación.

La hibridación es algo que puede producirse de manera natural en la naturaleza, como un proceso más de selección natural para producir ejemplares más fuertes y adaptados.

Ahora bien, la hibridación realizada por la industria con el único objetivo de conseguir una mayor producción o rendimiento ya es más discutible en todos los aspectos.

Debemos saber que al sembrar una variedad hortícola ecológica, casi seguro que estaremos sembrando una semilla fruto de una hibridación, la cuestión está en saber de qué forma y con qué objetivo se llevó a cabo esa hibridación.

En este caso, aconsejamos semillas para huerto tradicionales y ecológicas.Es decir, que sean consideradas tradicionales, ya sea en España o en cualquier parte del Mundo.

De esta forma, casi con toda seguridad, la hibridación se hizo pensando en la calidad y el sabor de la cosecha.

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Qué semillas son mejores para el huerto

Si se trata de una huerta familiar para consumo propio o un huerto urbano, desde luego que nuestro consejo es sembrar semillas ecológicas.

Tendremos muchas más variedades a elegir de cada cultivo, muchos y mejores sabores para disfrutar y un producto más saludable y nutritivo.

Las semillas ecológicas son algo más caras, pero merece la pena por un producto de calidad, con sabor tradicional y con todas sus propiedades nutritivas.

Por ejemplo, el sabor y el aroma de un tomate de huerto tradicional, con sabor a los tomates de antaño, preparado en crudo, en ensalada, en gazpacho o en salmorejo, es algo por lo que merece la pena pagar un poquito más.

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Autor: José Julián Díaz


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