Los abonos líquidos

En la actualidad, los abonos líquidos están ganando terreno a los abonos sólidos, aunque éstos últimos siguen siendo los más utilizados en agricultura.

En jardinería y huertos urbanos los fertilizantes líquidos son una muy buena opción para la fertilización de las plantas, y cada día se emplean más.

En nuestra opinión, una adecuada combinación de aportaciones de abonos sólidos y líquidos ofrece la mayor eficacia y resultados para proporcionar a las plantas y cultivos los nutrientes necesarios en cada fase de su desarrollo.

Los fertilizantes líquidos podemos encontrarlos en composición orgánica, mineral o una mezcla de ambos, que son los órgano-minerales.


Abonos líquidos orgánicos

La principal virtud de este tipo de fertilizantes es la aportación al suelo de materia orgánica.

Este incremento o recuperación de la materia orgánica favorece la actividad biológica de los suelos, algo que resulta muy beneficioso para las plantas. Además, mejora las cualidades físicas y químicas del sustrato.

Por tanto, los fertilizantes líquidos orgánicos aportan nutrientes mejorando a su vez el suelo de cultivo.

Abonos líquidos minerales

Estos fertilizantes permiten formulaciones nutricionales muy precisas, que en muchos casos se adaptan perfectamente a las necesidades de fertilidad de plantas o cultivos específicos.

Suelen ser abonos concentrados y ricos en nutrientes que los orgánicos y más fáciles de absorber y asimilar por la planta, aunque hay excepciones.

VENTAJAS DE LOS ABONOS LÍQUIDOS

Aunque suelen ser algo más caros, los fertilizantes líquidos ofrecen un mayor rendimiento nutricional.

Tienen un efecto más rápido.

Se aportación es más fácil y la dosificación más precisa.

Podemos encontrar fórmulas para plantas y cultivos concretos, así como para ser aplicados para potenciar determinados momentos del desarrollo de la planta, como son el enraizamiento, el crecimiento, la floración, el cuaje y maduración de frutos, etc.

Son fáciles de almacenar y conservar.

FORMAS DE APLICAR LOS FERTILIZANTES LÍQUIDOS

Estos preparados se pueden aplicar al suelo vía radicular, directamente o disueltos en agua según recomiende el fabricante.

Por poner un ejemplo, con un tapón de cualquier fertilizante líquido en envase de 1 litro de la marca Fertiberia, se pueden preparar 3 litros de abono.

Para aplicación foliar, que es una forma de abonar muy efectiva en determinados casos, no hay más alternativa que utilizar un fertilizante líquido. Aunque en este caso se podría emplear un fertilizante sólido soluble en agua siempre que sea apropiado para aplicación foliar, el resultado siempre nos dará un caldo líquido.

Esto en cuanto a las formas de aplicación más comunes para plantas en maceta, jardines y huertos urbanos, en aplicaciones agrícolas se utilizan otros métodos más sofisticados y que requieren de medios técnicos profesionales.


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